Acercarse a Rinlo, en la mariña lucense, incluso en enero, es una experiencia que merece la pena. Este pueblo marinero tiene historia y leyendas, dicen los ancianos del lugar que su origen está hace 500 años, que comenzó siendo un puerto ballenero y que su cofradía de pescadores es la segunda más antigua de España. Hoy tiene unos 300 habitantes que se distribuyen en unas 150 casas. Calles sinuosas, casas típicas marineras, un sendero serpenteante muy cuidado lleva hasta una pequeña playa. La vista es impresionante. Dicen que en este lugar se crían las mejores langostas, bogavantes y centollos de toda la costa cantábrica, pues sus batidas peñas forman numerosas cuevas y recodos. Hasta aquí se acercan muchos amantes del buen comer, para probar un afamado arroz con bogavante.
Cuentan los lugareños que las antiguas discusiones y acuerdos de la población se hacían en un lugar conocido como “O Cantal”, poniendo siempre al mar como testigo y hasta hay quien dice que desde Rinlo se podía oir el canto de las sirenas.
No cuesta nada cerrar los ojos y soñar un rato con sirenas y ballenas, escuchando el murmullo de las olas. ..
No cuesta nada cerrar los ojos y soñar un rato con sirenas y ballenas, escuchando el murmullo de las olas. ..

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